Carcelero
Nada a babor, de momento. Por el otro lado L se asoma con relativa frecuencia, sin el entusiasmo de antaño, claro, pero con una asiduidad que supera lo casual, y que denota la permanencia de un vinculo con el que se siente cómoda. Dejemoslo ahí.
Releo el párrafo anterior y me doy cuenta de que mi diario tiene poca soltura. No se por que razón (miento, si que conozco los razones que me frenan) no escribo lo que realmente me apetecería: una ficción sexual, mezclada con pellizcos de realidad y grandes dosis de deseos, con un estilo descuidado y torrencial. De momento no puedo superar las barreras interiores que me atenazan, pero no descarto que pueda lograrlo.
No hay mejor policía que el carcelero interior. ¿O es la ética de la responsabilidad?